Formulación

Por qué se me separa la crema casera y cómo evitarlo

Has seguido la receta al pie de la letra. La crema salió perfecta: blanca, cremosa, con buen aspecto. Y a los tres días abres el tarro y encima hay una capa de aceite. O peor: al mes se ha convertido en dos fases claramente separadas, como una vinagreta olvidada

Pipetika23/07/20266 min de lectura

Es el fallo más frustrante de la cosmética casera, porque no se ve venir. La crema parece bien el primer día y falla después, cuando ya la has regalado o la tienes a la venta.

La buena noticia es que casi siempre se debe a una de cinco causas concretas, todas identificables antes de fabricar. Vamos con ellas.


Primero: por qué una emulsión se sostiene (o no)

Una crema es aceite disperso en agua en forma de gotas microscópicas. Aceite y agua no se mezclan: quieren separarse. Lo único que lo impide es el emulsionante, una molécula con una parte que "mira" al agua y otra que "mira" al aceite, y que recubre cada gota formando una barrera.

Mientras cada gota esté bien recubierta, no puede fusionarse con la vecina. Cuando ese recubrimiento falla, las gotas se juntan, se hacen grandes, y el aceite acaba subiendo a la superficie. Eso es la separación.

Todo lo que sigue son formas distintas de que ese recubrimiento falle.


Causa 1: no hay suficiente emulsionante para la grasa que llevas

Es, con diferencia, la causa más común. Y el error de fondo es pensar en el emulsionante como una cantidad fija en lugar de como una proporción.

Si duplicas la fase grasa de una receta pero dejas el emulsionante igual, tienes el doble de superficie de gotas que cubrir con la misma cantidad de recubrimiento. La emulsión se rompe.

La regla práctica: el emulsionante debe guardar proporción con la fase grasa total. Como orientación, entre un 20 % y un 30 % del peso de la fase grasa. Es decir, para un 20 % de aceites y mantecas, entre un 4 % y un 6 % de emulsionante.

Y ojo: "fase grasa" no son solo los aceites. Cuenta también las mantecas, las ceras, los ésteres y los aceites activos. Es fácil quedarse corta si solo sumas lo que llamas "aceite".

Cómo evitarlo: cada vez que cambies la cantidad de grasa, recalcula el emulsionante. No lo dejes como estaba.


Causa 2: el emulsionante no es del tipo adecuado

No todos los emulsionantes sirven para lo mismo. Cada uno tiene un valor llamado HLB (balance hidrófilo-lipófilo), que indica si está hecho para emulsiones de aceite en agua (las cremas normales) o de agua en aceite.

  • HLB alto (8–18): emulsiones aceite en agua. Es lo que quieres para una crema o un sérum emulsionado.
  • HLB bajo (3–6): emulsiones agua en aceite. Cremas más densas y oclusivas, tipo cold cream.

Si usas un emulsionante de HLB bajo pensando que hará una crema ligera, no va a funcionar por mucha cantidad que pongas. Un caso típico: el glyceryl stearate puro tiene un HLB de unos 3,8 — es un coemulsionante, no un emulsionante principal para aceite en agua. Solo, no sostiene la emulsión.

Cómo evitarlo: comprueba el HLB de tu emulsionante en su ficha técnica y asegúrate de que corresponde al tipo de emulsión que quieres hacer.


Causa 3: has metido sales o electrolitos sin darte cuenta

Esta es la causa invisible, la que desespera porque la receta parecía correcta.

Muchas emulsiones se mantienen estables en parte gracias a que las gotas tienen carga eléctrica y se repelen entre sí. Cuando añades una sal, esa carga se apantalla, la repulsión desaparece y las gotas empiezan a acercarse y fusionarse.

Los culpables habituales, que además parecen inofensivos:

  • Sodium PCA, sodium lactate, sodium hyaluronate (activos hidratantes en forma de sal)
  • Extractos con alto contenido en sales minerales
  • Agua del grifo con mucha cal, en lugar de agua desionizada

Con emulsionantes iónicos, unas décimas de más pueden romper la emulsión. Los no iónicos aguantan mejor, pero tampoco son infinitos.

Cómo evitarlo: si tu fórmula lleva activos en forma de sal, mantén la carga total baja (como referencia, por debajo del 3 %) y usa siempre agua desionizada.


Causa 4: la temperatura de las fases no era la misma

Este fallo ocurre en la fabricación, no en la fórmula.

Para emulsionar bien, la fase acuosa y la fase oleosa deben estar a la misma temperatura en el momento de juntarlas, típicamente entre 70 y 75 °C. Si una está caliente y la otra tibia, el emulsionante no se distribuye bien y quedan zonas mal recubiertas. La emulsión parece formada, pero es frágil: aguanta días, no meses.

Otros errores de proceso frecuentes:

  • Agitar poco tiempo o demasiado despacio. Las gotas necesitan romperse en fragmentos pequeños; cuanto más finas, más estable la emulsión.
  • Añadir la fase acuosa de golpe en lugar de en hilo fino y con agitación constante.
  • Enfriar bruscamente. El enfriamiento gradual con agitación suave ayuda a que la estructura se asiente.

Cómo evitarlo: termómetro en las dos fases y no las juntes hasta que coincidan. Es el paso que más se salta y el que más falla.


Causa 5: incompatibilidad entre ingredientes

A veces la emulsión no falla por cantidades sino porque dos ingredientes se llevan mal a nivel químico.

El caso más común: un espesante aniónico (goma xantana, carragenano, carbómero) junto a un ingrediente catiónico (algunos activos, conservantes o acondicionadores). Sus cargas opuestas se atraen, el polímero colapsa y la crema pierde viscosidad o precipita. Puede pasar el mismo día o a las dos semanas.

También ocurre cuando el pH final no es el adecuado. Algunos emulsionantes y espesantes solo funcionan dentro de una ventana de pH concreta; fuera de ella pierden capacidad de estructurar.

Cómo evitarlo: comprueba la carga iónica de tus ingredientes y el pH de trabajo de cada uno antes de combinarlos.


Checklist antes de fabricar

Si repasas esto, evitas la mayoría de las separaciones:

  • El emulsionante guarda proporción con la fase grasa total (20–30 % de ella)
  • El HLB del emulsionante corresponde al tipo de emulsión que quiero
  • La carga total de sales y electrolitos está controlada
  • Uso agua desionizada, no del grifo
  • Las dos fases se juntan a la misma temperatura (70–75 °C)
  • No hay incompatibilidades de carga entre espesante y activos
  • El pH final está dentro del rango de trabajo de todos los ingredientes

Y si ya se ha separado, ¿tiene arreglo?

Sinceramente, casi nunca. Puedes intentar re-emulsionar calentando y batiendo de nuevo, y a veces parece que funciona — pero la emulsión resultante es mucho más frágil y volverá a separarse.

Lo más práctico es tratarla como información: identifica cuál de las cinco causas fue la tuya, corrige la fórmula y haz un lote pequeño de prueba. Y guarda siempre un tarro testigo durante un mes antes de fabricar cantidad, porque la separación tarda en manifestarse.


Cómo se anticipan estos fallos

Todo lo anterior tiene algo en común: son comprobaciones que se pueden hacer antes de encender la placa. La proporción emulsionante/grasa es un cálculo. El HLB está en la ficha técnica. La carga iónica y la ventana de pH de cada ingrediente son datos conocidos.

Es exactamente el tipo de revisión que se olvida cuando estás concentrada en la receta, y que cuesta un lote entero descubrir después.

En Pipetika esas comprobaciones se hacen solas mientras formulas: avisa si el emulsionante se queda corto para la fase grasa, si dos ingredientes tienen cargas incompatibles, si el pH no encaja con tus activos o si te pasas de los límites de la normativa europea. La idea es simple: que descubras el problema en la pantalla y no en el tarro.


Este artículo tiene carácter divulgativo. Antes de comercializar cualquier producto cosmético son obligatorios los ensayos de estabilidad y la evaluación de seguridad correspondientes.

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