Sérums y lociones exfoliantes

Cómo formular un exfoliante AHA y validarlo

Pipetika valida de forma automática la fracción de ácido libre activo según el pH, estima el potencial de irritación mediante el Índice de Actividad (IAAP) y comprueba que la dosis de tus ácidos esté dentro de los rangos de uso habituales.

Reglas de formulación diseñadas con asesoramiento de un ingeniero químico.

Cómo formular un exfoliante AHA y validarlo
Vista de Exfoliante AHA

Cálculos del ácido libre real de tus activos AHA

El porcentaje de ácido que pones en tu receta no es el que trabaja en la piel. Lo que de verdad exfolia es el "ácido libre", una porción que cambia según el pH de tu fórmula. Pipetika calcula de forma automática cuánta fuerza real tiene tu exfoliante al cruzar estos valores. El sistema te lo muestra mediante un semáforo de potencia muy visual, que va desde una actividad suave hasta una muy elevada, recalculando todo al instante cada vez que haces un cambio en tu receta.

Cálculos del potencial de irritación de tu fórmula (IAAP)

Para diseñar un exfoliante con precisión necesitas saber cómo actúan tus ingredientes, ya que el tamaño de su molécula influye en cómo penetran en la piel. El motor combina el pH final, la cantidad de ácidos y el peso molecular de cada uno y te da una puntuación en el panel. De este modo, obtienes una puntuación clara en tu panel de control que te permite calibrar la intensidad de tu fórmula para que sea altamente efectiva sin cruzar los límites seguros.

Cuánta sosa (NaOH) necesitas para subir el pH sin pasarte

Bajar la acidez no es añadir sosa a ojo, y tampoco es el mismo cálculo para todos los ácidos. El ácido cítrico tiene tres grupos que neutralizar (no uno, como el glicólico o el láctico), así que necesita su propia fórmula. Pipetika aplica la fórmula correcta para cada ácido, la general para los AHA monopróticos y la específica para el cítrico, y te da la cantidad justa de NaOH para llegar a tu pH objetivo.

¿Qué es un exfoliante leave-on?

Un exfoliante leave-on (sin aclarado) es una fórmula de base acuosa o en gel que se deja sobre la piel para que los ácidos actúen de forma continua. Suele usarse de noche y exige protección solar durante el día.

Un exfoliante leave-on se queda sobre la piel, así que su diseño necesita más cuidado que el de otros productos: la potencia depende del ácido, del pH y de la dosis, y un error se nota en la piel. Este tipo de producto destaca por su alta eficacia, ya que permanece sobre la piel para favorecer la renovación celular y difuminar imperfecciones. Al ser un producto que no se retira, su diseño requiere una precisión milimétrica para ofrecer resultados visibles sin causar irritación en la barrera cutánea.

La clave del éxito reside en la correcta selección y dosificación de sus ingredientes activos. La fórmula se basa principalmente en una fase acuosa o gelificada que sirve de vehículo para los ácidos exfoliantes (como los AHA o BHA). Para equilibrar su potencia y asegurar una excelente tolerancia cutánea, es indispensable incorporar ingredientes calmantes e hidratantes (como la niacinamida, el ácido hialurónico o el aloe vera). Al tratarse de un cosmético con una base acuosa, la inclusión de un sistema conservante de amplio espectro es necesaria, y su eficacia debe confirmarse con un challenge test.

FaseTipo de ingredienteFunción en la fórmula% orientativo
AAgua destilada o hidrolatoBase acuosa del exfoliante60-80%
AHumectantesHidratan y contrarrestan la sequedad del ácido2-8%
AQuelanteEstabiliza y apoya el sistema conservante0.1-0.2%
BGelificante (opcional)Da textura y suaviza la aplicación0.2-1%
CÁcidos exfoliantes (AHA/BHA)Exfolian la piel; el ácido libre activo depende del pHSegún tipo y pH
CActivos calmantesReducen la irritación del ácido1-5%
CExtractos hidrosolublesRefuerzan el enfoque (calmante, antioxidante)1-5%
DConservanteProtege frente a contaminación microbiológicaSegún proveedor
DNeutralizante / ajustador de pHLleva la fórmula al pH exfoliante objetivoCantidad necesaria

Un exfoliante leave-on se elabora en frío, sin calentar, para no degradar los activos. El orden importa y el paso decisivo es el último: ajustar y medir el pH, porque de él dependen tanto la potencia del ácido como la tolerancia del producto.

Proceso de elaboración

  1. Preparar la base acuosa

    Limpia e higieniza el material y prepara la base con agua de calidad adecuada, humectantes y quelante según sus fichas técnicas. Trabaja generalmente en frío, salvo que algún ingrediente requiera otras condiciones.

  2. Hidratar el gelificante

    Selecciona un gelificante compatible con el medio ácido y dispérsalo e hidrátalo según las instrucciones del proveedor. Completa esta etapa antes de incorporar una carga ácida elevada cuando su mecanismo de hidratación lo requiera.

  3. Incorporar los AHA

    Añade los AHA lentamente y con agitación uniforme, respetando las instrucciones de dilución y manipulación del proveedor. Controla la temperatura y pausa la adición o aplica enfriamiento si se produce un calentamiento que exceda las condiciones previstas.

  4. Añadir los activos compatibles

    Incorpora los demás activos tras comprobar su solubilidad y compatibilidad con el pH ácido previsto. Respeta sus límites de temperatura y evita combinaciones sin respaldo técnico.

  5. Incorporar el conservante

    Añade el conservante dentro de sus ventanas de temperatura y pH, modificando el orden de incorporación si su ficha lo exige. Comprueba su compatibilidad con la fórmula y no presupongas que la acidez sustituye a una protección microbiológica evaluada.

  6. Preparar el ajustador de pH

    Utiliza una solución diluida compatible y manipúlala con guantes y protección ocular adecuados, siguiendo su ficha de seguridad. Si preparas una solución de NaOH, añade lentamente el reactivo al agua, nunca al revés, y deja disipar el calor antes de utilizarla.

  7. Ajustar el pH gradualmente

    Añade el ajustador en pequeñas cantidades, mezcla y mide con un equipo calibrado hasta alcanzar el intervalo orientativo 3,5-4,0, si la fórmula y su evaluación lo permiten. Haz prevalecer el pH medido sobre cualquier cálculo teórico y no fijes una cantidad universal de NaOH.

  8. Revalidar tras el reposo

    Deja reposar la fórmula protegida y vuelve a comprobar el pH a una temperatura de control definida, junto con el aspecto y la viscosidad. Evalúa la seguridad, la estabilidad y la protección microbiológica del producto final, considerando la concentración de AHA y el uso sin aclarado; el pH por sí solo no demuestra su seguridad.

  9. Envasar el producto

    Envasa higiénicamente en un material compatible con la fórmula ácida cuando las comprobaciones de proceso sean conformes. Identifica el lote y conserva muestras para el seguimiento de estabilidad.